En San Juan 9, Juan relata un suceso en la vida de Jesús sobre un joven ciego de nacimiento, posiblemente estaba muy deprimido y triste, sin ganas de vivir. Jesús lo conocía muy bien, y tenía algo preparado para él; pues la finalidad de este ciego, era manifestar el poder de Dios. En un día no común, encontró a Jesús; y en un instante transformó su existencia. Recibió la vista. Se transformó en una nueva persona. Y comenzó a dar prueba de lo que Jesús había hecho. Aunque no hay mejor prueba de los hechos de Jesús, que tu testimonio. San Juan 9:30
“Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mi me abrió los ojos”
Jesús, con su poderosa palabra y amor, nos miró, nos habló y nos quitó la ceguera espiritual, que nos impide ver las maravillas que hace cada día.
San Juan 20:29
“… Bienaventurados los que no vieron, y creyeron”
Sí !, podemos ver a Jesús. Lo vemos cuando nos reflejamos al espejo y en cada uno de sus hijos y observamos sus manos guiando nuestras vidas. Eso es algo que mucha gente no entiende y pasan toda la vida buscando respuestas, sin saber donde buscar. Solo un poco de Fe es suficiente para encontrarte con Jesús. El quiere manifestar su poder en ti, en el lugar en donde estés!