Contemplo tu poder, contemplo tu creación,
veo con asombro tus cielos, tus nubes y montañas
y mi corazón enmudece ante tu presencia.
Todo es hermoso, cumpliendo tu voluntad
aún las hojas de los árboles se mantienen en su lugar
y si tu dices que caigan son obedientes a tu voz…
Los cielos se mudan sólo si tu voz declara tempestad,
los mares tienen su límite, no lo han de rebasar,
los vientos por más fuertes e impetuosos siguen tu voluntad.
El fuego no se sale de margen hasta que le das libertad,
el agua sigue el camino que tu le has de dar,
hasta los relámpagos obedecen tus palabras sin dudar.
Señor, si yo fuese como alguno de aquellos
que cumpliera tus decretos, que guardara cada uno de ellos,
si fuese como hoja, si fuese como cielo, si fuese como mar.
Si mi corazón se comportara como el fuego,
si tan sólo como el agua o relámpago: cumpliendo tu voluntad!!!!
Mi alma te anhela, esperaré tu voz escuchar…
Es el deseo de mi corazón, Padre Celestial.